viernes, 31 de agosto de 2007

CÓMO SER UN "YENTELMAN"

Ey, colegillas, me llamo sir Stephen Bigbottom y hoy os presento la sección ¿CÓMO SER UN YENTELMAN?


Conmigo aprenderéis las principales normas de educación para tener una vida social aceptable y, por supuesto, ligar más. Hoy empezaremos con una lección clave:

TEMA 1. COMPORTAMIENTO EN LA MESA

Primero, repasaremos los distintos tipos de cubiertos.

TENEDOR: Tienen la forma de Bart Simson, se ponen en la izquierda.

CUCHARA: La usa el perro de los Chocapic. La cuchara se introduce en la boca por un lado y no totalmente, tomando todo su contenido de una vez. Además, si reflejas las falanges de los dedos índice y corazón en la cuchara, parece que estás viendo un culo.

CUCHILLO: Esto no se chupa, ¿vale?… emmm... perdón, es que digo “chupar” y me pongo tonto… ¿por dónde iba? Ah, sí… tampoco es educado lo de señalar con el cuchillo, ni lo de operarse la apéndice con él.

Otras cosas a evitar son lo de dar pellizquitos al pan antes de que sirvan la comida, ponerse la servilleta de babero o hacer chistes sobre negros. También, explicaremos técnicas para comer algunos alimentos:

CARNE: No deben cortarse todos los pedacitos a la vez, ¡se trata de un filete, no de lo que harías con el cadáver de tu suegra!

PESCADO: Animal con aletas que se come con tenedor. También hay unos cuchillos especiales para separar espinas y escamas.

ESPAGUETTIS: Gíralos en el sentido de las agujas del reloj. No hagas lo de la película de la dama y el vagabundo, besar a perros nunca ha sido muy ortodoxo.

¡Hasta aquí la lección del día! La próxima lección será “normas de corrección en una orgía paganista”… ¡No os la perdais!

jueves, 30 de agosto de 2007

La publicidad, ese extraño invento


En un blog compuesto en su mayoría por miembros de Comunicación Audiovisual y Periodismo, aunque abierto amistosa y diplomáticamente a la tercera escisión de la Licenciatura en Comunicación: Publicidad y Relaciones Públicas; este post puede parecerles ofensivo. Tal vez no aprecio en su medida el grado de esfuerzo y trabajo creativo que hay detrás de la creación de un anuncio. Pero seamos claro: aunque en una noticia, una película o un artículo, hayan trabajado un ejercito de profesionales de renombre; si son malos, son malos. Si son horribles, son horribles. Y si realmente son de risa, cuando su finalidad no es hacer reír, tenemos un problema.
Me gustaría hacer un histórico en los anuncios de pañales y productos de limpieza infantil. Todavía no he descubierto cuál es la razón para que un hipopótamo azul fuera la imagen que impulsaría las ventas de pañales. ¿Hay alguna razón para que identifiquemos un hipopótamo con un color tan impropio de su especie, con un mecanismo para que los niños que todavía no han aprendido a controlar sus procesos biológicos no vayan embarrando y remojando los suelos de nuestra casa, nuestra ropa recién limpiada, nuestros apreciados muebles, nuestras alfombras? ¿Al final la historia resolverá este anuncio como el primero de una larga serie de discriminaciones zoociales hacia el reino animal? La publicidad de productos infantiles están llenas de atrocidades, como un bebé de un año que mirando a cámara, hablaba sobre las increíbles propiedades del jabón Sanex con un movimiento de boca (dicen que digital) más siniestro que el del muñeco diabólico (“me deja la piel suave como el culito de un bebé”… ¡¡¡Vade retro Satanás!!! ¡¡¡Sal de él, tómame a mí!!! Bueno no… prefiero quedarme con una piel más áspera que el papel de lija que convertirme en la Semilla del diablo). [Seguiremos por este ámbito, pero otro día].
Siguiendo con las animaladas en la publicidad. Y es que los cándidos miembros de nuestra fauna se han convertido en el objetivo fácil de los anuncios. Víctimas impropias de ridiculizaciones, descalificaciones, improperios, y haciéndoles caer en una espiral de vicio y droga que acabe con su carrera profesional.
¿O no nos acordamos de ese pobre guepardo y toda su legión de criaturas a su servicio que se ponían ciegos con Schweppes? Agua con gas y un toque “salvaje” de limón. Básicamente dedicaron una campaña de años a provocar la aerofagia de leones, cocodrilos, monos, jirafas y el consabido guepardo, a base de cubatazos de gaseosa. Luego se demostraría que el metano emitido por los animales perjudicaba a la capa de ozono. Una verdad incómoda que hizo que los publicistas pasasen del “qué animales más cucos” a “los cabrones del cambio climático”.

¿O no nos acordamos de la dulce vaca que rie? Una sonrisa con más misterio que la de la Mona Lisa y que tantos ríos de tinta se ha desperdiciado en especulaciones hacia cuál puede ser el motivo para que un animal tan inexpresivo como una vaca pudiera lucir una sonrisa de oreja a oreja. Algo se comenta de un Miura que pasaba por allí, pero no tengo pruebas.
Y qué decir de las víctimas a costa de Kellogs: una adicción irremediable a los esteroides por parte de Frostie, el único tigre al que le gusta el baloncesto; a las pastillas de extasis en el caso de Smacks (¿habéis visto qué cara?); la adicción al chocolote del candido mono atleta de los Chococrispies, cuyo consumo le supuso la retirada y ruina del ámbito deportivo(peor destino tuvo el perro de Chocapic, visiblemente adicto al speed, que cada vez que se metía una sólo de sus cereales acababa alucinando y saltando hasta el cielo gritando como un poseso ‘Chocapiiiiiiiiiiiiiiiic’). El que mejor parado ha salido de toda esta historia ha sido el gallo de Cornflakes, pero a costa de un reciente cambio de imagen, para darle un look más juvenil, que ni “Cambio radical”.


Pero el último anuncio que he visto, ahí señores está el acabose. Un anuncio es machista, y se borra. Un anuncio es racista, y se borra. Un anuncio es una mierda, y la empresa rompe el contrato con la agencia de publicidad. Yo propongo que si un anuncio es zoocista, se promueva su cancelación, mediante la formación de la Asociación por la Dignidad en el Reino Animal [que luego podría escindirse en cebras unidas, una especie que es doblemente marginada, tanto por ser negras como por ser blancas… JAJAJAJAJAJA Chiste malo. Es mio, es mio]. Porque si todo comenzó con un hipopótamo que vendía pañales, sigue ahora con una rana que, a ritmo de batuka y rodeado de niños que se contonean al mismo compás, se limpia el culo con unas toallitas Candoo. ¿A dónde hemos llegado? ¿Es que no hemos aprendido nada? ¿Hemos variado nuestra cruel vertiente racista hacia una discriminación hacia los inocentes e iguales en derechos ante la ley, como son los animales, hasta el punto de denigrarles a limpiarse el culo ante una audiencia de millones, forzándole a poner una sonrisa de satisfacción y placer al restregarse la toallita entre las nalgas porque “me sé limpiar el culo solo, ¡qué limpio me lo dejo!”.

Es lo que pasa cuando el star-system de Hollywood hace creer falsamente a todos los animales que pueden llegar al éxito de “El Rey León” o ser actores clásicos, que rivalizan con Humprey Bogart e Ingrid Bergaman en ‘Casablanca’, tal y como las peazo de interpretaciones de “La Dama y el Vagabundo”.
Deleznable, señores. Deleznable.

martes, 28 de agosto de 2007

Homenaje a Umbral

Sobran las palabras.

Lavado de cara para nuestro Torrego

Hola a todos. Supongo que ya os habréis dado cuenta del nuevo look de torrego, si no, tenéis un pequeño problema. He intentado reflejar los dos sitios dónde más tiempo pasamos. La cafetería de la biblioteca y la de nuestra facultad..(sí, hay que fijarse un poco) Por otro lado quería mantener el espiritu del original creado por el Maestro Josemi que tan bien lo hizo. Aun iré haciendo más cambios con el tiempo, pero de momento creo que es suficiente para ir asimilándolo. Acepto críticas, sugerencias, y problemas de visualización. Otra cosa. Si tenéis páginas web vuestras, blogs personales, fotolog, sitios interesantes para compartir...poned en los comentarios la página que es y los iré añadiendo a la barra lateral.

Larga vida a Torrego´s cofi

TORREGO'S NEWS

Os comento una cosita de la que me enterado, y que por estar su protagonista en casi perfectas condiciones me atrevo a publicar.
En la empresa donde yo trabajo lo hace también Juan Iribas, sigue tan majo como a mí me ha parecido siempre, más alto de lo que recordaba y todo el mundo le tiene mucho cariño. El otro día en fiestas de Tafalla (creo) fue corneado en la parte superior del muslo. Como he dicho está muy bien y hoy ha vuelto a trabajar. Le hicieron un buen boquete, pero sólo le ha tocado músculo, así que su yo creo que su recuperación será total.
Me ha pedido que le cuente de vuestras vidas cuando los dos tengamos un rato. Si alguien no quiere que le haga o quiere contarle él o que le cuente algo que yo no sepa, que me diga o lo que sea.



Parece que esto lo ha escrito un profesor de ciencias bastante viejito en la revista de antiguos alumnos, pero es que no se cómo escribirlo de otra manera, jajaja.
Seguro que entre Pedrito, Txapa, tangadehilo, sonia y demás lo haceis parecer menos tocho.


Un beso a todos

viernes, 24 de agosto de 2007

¡no me hables!


¿Cuántas veces nos hemos metido en una conversación que no queríamos por el simple hecho de dar conversación? Y es que la acción de ‘dar conversación’ está llena de peligros. “¿Por qué sentimos la necesidad de llenar esos vacíos para sentirnos cómodos?”, decía inteligentemente Uma Thurman en Pulp Fiction. Una gran pregunta que pasará a los anales de la historia junto con el quiénes somos, de dónde venimos y a dónde vamos (aunque esta respuesta tiene fácil solución: antes o después, al hoyo, como todos).
Nos metemos en un ascensor con un vecino con el que no queremos saber nada. Sólo tenemos que esperar que pasen los escasos segundos hasta llegar a nuestro piso y bajarnos con un apagado y desdeñoso: “Adiós” (¿también nos sentimos obligados a decir adiós a una persona con la que ni siquiera queremos hablar?). Para completar ese silencio incómodo recurrimos al tiempo.

- Vaya frío, ¿eh?
- Si, si… Está el tiempo loco.
- Si. Ahora hace frío, luego calor, que si luego llueve…
- Si, si. Qué cosas las del tiempo.
- Claro. Como estamos en una cuenca pues nos llegan todos los frentes…


Una conversación para llenar el hueco de silencio ha servido como excusa para que nuestro vecino se postule como un versado en temas de climatología. Que si el frente que viene, que si la borrasca que se va, que si el anticiclón de las Azores… Y entre isobara e isobara, llegas a tu piso desquiciado y preguntándote cómo te has metido en este follón.
Las ganas de conversar inútilmente, amigo.
Hace sólo unos días una frase tan sencilla como “qué bien huele”, derivo en un discurso sobre el comercio al por mayor de ambientador industrial y sus ventajas, tanto de calidad como de precio, respecto al ambientador comprado en los humildes comercios minoristas… o el Caprabo mismamente. Yo con mi café de máquina recién sacado, enfriándose por momentos, aguantando el discurso estoicamente y jurándome que nunca más le diré a nadie que huele bien.
- ¿Te gusta mi perfume?
- ¡NO! ¡Hueles mal!

Me voy ha proponer vengarme de todos estos resabidos y oradores de bote con sus mismas armas. Si me preguntan la hora diré:
- Eso depende. Según nuestra colocación en el meridiano de Greenwich la hora es justamente la que marca el reloj-termómetro que tienes a tu espalda. Pero si nos atenemos al calendario lunar, la visión zen de Shaolin y a que la rotación de la Tierra sobre si misma no corresponde a 24 horas exactas, sino que tiene un margen de error de 0,7%, ello nos lleva a que al final del año, hemos acumulado un retraso de nada menos que 1 hora, 22 minutos y 47 segundos. De igual forma, los husos horarios varían según la latitud en la que nos encontremos de forma que si se encontrara en Nueva York serían 8 horas menos que ahora, y si estuviera en Nueva Zelanda sería 11 horas más. Es curioso eso del tiempo, ¿verdad? No me responda, ya sigo hablando yo… ¡No! No se vaya hombre que le sigo hablando. Venga que le cuento. Curioso decía. Mientras que en algunos países ya es mañana, en el nuestro es hoy por la tarde y en otros apenas es hoy de madrugada, ¿curioso no? ¿Cómo nos vamos a entender todos los países si cuando unos están despiertos los otros se acaban de meter en la cama? No hay forma de tener unas relaciones internacionales adecuadas con este desfase temporal. Quizá por ello todos los conflictos que hay en el mundo se vea, en gran medida, provocado, por las falta de sueño y jet lag de los miembros de la ONU…

Y seguiría así hasta que ese hombre me suplique de rodillas, bañado en lágrimas y con voz desgarrada:
- ¡¡¡Basta!!! ¡¡¡Sí, no quería saber la hora!!! ¡¡¡Me siento sólo, mi existencia es triste y quería tener un poco de conversación banal con alguien!!! ¡¡¡Pero basta, no lo volveré a hacer!!!
Y yo le diré:
- ¡Ahora no te escapas! ¡Voy a contarte de pe a pa el proceso de fermentación de la cuajada!

LA METAMORFOSIS (2ª PARTE)

Hoy os contaré porqué el EGO es un arma. Esta historia comienza como todas mis buenas historias, en una villavesa. Andaba yo sentado en el autobús, cuando entró un grupo de ejecutivos. Deduje que eran ejecutivos porque iban elegantemente vestidos y conversaban en plan negocios. Uno de ellos me llamó la atención.

Era un tipo muy, muy bajito, bizco, mal afeitado y que siempre tenía la boca abierta. Este enano iba rodeado por tres chicas con aspecto de secretarias del estilo "soy una profesional super-super preparada", que le pasaban al tío tres o cuatro cabezas cada una. De pronto, el colega se fijó en mí y, no sé porqué, me observó durante unos instantes. Ahí ya me mosqueé.

Después, el pequeño extraño dijo algo, entre sonrisas, a sus acompañantes. En ese momento, "oh, sorpresa", las tres chicas, que iban con él, me miraron. Se volvieron a girar y... ¡se echaron a reir!... Yo estaba avergonzado y no sabía porqué. Y lo más cojonudo, ese mismo gesto lo hicieron otras tres veces. Todavía no sé qué era aquello tan gracioso en lo que había reparado ese "ojo de lince", pero ya no me importa.

El otro día estuve en los vestuarios de la piscina. A las chicas os encantaría ese sitio, porque suele haber duchas con tíos en bolas y situaciones en plan "cójeme la pastilla de jabón". Bueno, el caso es que estaba yo ahí. Entonces, me encontré con él. Enfrente de mí, con su diminuta y paliducha desnudez ... ¡el bizco cabrón! Yo me detuve y él reparó en mí. Nos quedamos frente a frente, solos en el vestuario, él con su ridícula corporalidad, y yo con mi recién estrenado cuerpo de Adonis.

Lo miré con cara de "¿eres consciente de que puedo romperte el cuello y ocultar tu patético cuerpo en una taquilla?". Noté que se acojonaba y se fue. Sólo espero que, maltrecho hombrecito, te acuerdes de mí. Huye de las calles oscuras y, por supuesto, no te montes en mi villavesa.

- ¡Menuda apología del odio, Pedrito!
- No, no, Mapache, no lo has entendido. Esta historia no es sobre el odio, es sobre la superación personal.
- ... ajá... oye, otra cosa, ¿cuál es tu cantautor favorito?
- Es una mujer. Sin ninguna duda, Paulina Rubio.

THE END