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viernes, 1 de agosto de 2008

La publicidad (ese extraño invento)

Cuando un anuncio se convierte en canción del verano

Ha habido ocasiones en que ni los bisbales de turno, ni el King Africa, ni el todopoderoso Giorgie Dann, han podido alzarse con la canción del verano; a pesar de sus intentos. Sin embargo, se ven barridos sin clemencia por un anuncio publicitario, que imitando sus técnicas compositivas (a saber, hacer una mierda de canción en cinco minutos... pero pegadiza), consigue llevarse al huerto a la masa de gente. Hasta el punto de que piden en los bares que la pongan. Hasta que en los bares es la canción más bailada. Hasta el punto que hacen una versión bakala para las discotecas.

Un ejemplo fueron los de la ONCE que, arremetiendo contra las canciones del verano, insustanciales y estupidas... pero pegadizas, nos vendieron el cupón del verano a base de estribillos facilones... y con los que te partías la caja.

Tapitas


Genial la segunda parte, en inglés, para el mercado internacional (Jeeeeefeeeee, que es lo que yu jaf...).

Tu me das cremita


Pero este fenómeno parece repetirse este año, al menos aquí, en terruños navarricos. Ni el chiki chiki, el cual ya nos había saturado meses antes de verano, ni nadie. Pero resulta que una campaña, de apenas treinta segundos, de Eroski, consigue que todo el mundo por la calle no haga más que cantar esta cancioncilla: ¡¡¡Balones y toallas!!!

martes, 22 de julio de 2008

La publicidad, ese extraño invento (4)

Campaña del Festival de cine independiente de Buenos Aires

Al hilo de los comentarios de que, si "Antes del amanecer" es un coñazo o una buena peli, me he acordado de una campaña publicitaria argentina que me encantó. Anunciando el festival de cine independiente de Buenos Aires y sin enseñar ni una imagen de las películas que se exhibían. El mensaje es claro: si quieres venir a este festival, te tiene que gustar este tipo de cine; si no, no vengas. Los argentinos, cosas inexplicables de la vida, son unos genios de la publicidad y estos spots, lo demuestran.

El cuadro más triste del mundo



Payasos en un coche



Pues eso, "si no es para vos, no es para vos".

jueves, 6 de septiembre de 2007

La publicidad, ese extraño invento (3)

Hay que reconocer que la publicidad tiene piezas estupendas. Aunque la mayoría de las veces todo consiste en colarnos un producto mediante el humor, a veces esta idea principal pasa a un segundo plano en favor de una acción comprometida. Aunque, también es verdad, que estas acciones comprometidas no son más que imagen de marca del anunciante, que pretende aumentar su prestigio o fomentar su imagen luchando por una buena causa.
En este caso, MTV, cuyo aniversario coincide tristemente con el descubrimiento del SIDA. En vez de hacer un video sensiblero sobre la cantidad de muertes, el dolor (con una musiquilla de piano sentimentaloide que nos deje la lagrimilla en el ojo), y los riesgos que, a estas alturas, todos conocemos, el anuncio repasa los 25 años de la historia de la música, que a su vez es un repaso a todos aquellos músicos que no podrán asistir a la celebración del 25 Aniversario de la MTV.

martes, 4 de septiembre de 2007

La publicidad, ese extraño invento (2)

Antes de nada, ved esto.



Después de verlo y flipar, supongo que lo primero que le viene a la cabeza a la gente son preguntas como estas: ¿qué es esto? ¿qué película es? ¿cómo se titula? ¿de qué va? Preguntas que no han sido respondidas. No sólo eso, sino que prácticamente todas las páginas en internet que estaban poniedo el video a los pocos días lo habían retirado por obligación de la productora (así que no dudo que en un periodo no muy largo este blog será cancelado por la Paramount y tendremos que afrontar una denuncia millonaria por vulnerar los derechos de autor).

En realidad el único dato que tenemos es una fecha, posiblemente la de estreno, y el nombre del director: J.J. Abrams, creador de Perdidos. Un nombre con mucha fuerza y que hace que este misterio de película sea más atractiva.
Y es que ahora la moda que está siguiendo la publicidad es el llamado marketing viral. Una trampa para hacer que deseemos consumir avidamente un producto que no tenemos ni idea de lo que es, pero queremos saberlo cuanto antes para consumirlo. En este caso nos han puesto lo que parece ser una película tipo Godzilla, que promete, porque ha sido rodada con cámara digital, como una grabación casera, al estilo de El Proyecto de la bruja de Blair).
AHí está el fundamento del marketing viral. Nos ponen el caramelo en la boca, nos lo deja paladear un poco y nos lo quita bruscamente, sin decirnos su marca ni donde podemos comprarlo. De esta manera se crea un fenómeno de búsqueda de información por parte de los consumidores avidos de respuestas.
¿Resultado? Todo el mundo habla de el producto, lo bueno que parece pero no saben lo que es. Una publicidad gratuita a costa del propio consumidor. En este caso, la gente que ha visto el trailer de esta película, lo cuenta por ahí, creando la duda en los demas que recurren a internet (la mayor fuente de datos del mundo) a buscar datos, sin encontrarlos. Todos los foros de internet debaten y especulan sobre qué deparará esta película, su argumento, lo que promete y, aquí está el truco, las ganas que tiene de que la estrenen.
De esta forma, unos meses antes del estreno, prácticamente todo el mundo estamos con la mosca detrás de la oreja, emitiran a escala mundial un trailer más largo y detallado pero sin mostrar mucho más. Todos como locos iremos a las salas de cine en masa y crearemos un taquillazo costandole muy poco en publicidad a la productora. Han trasvasado las labores de publicidad al propio espectador.
Todo ello es creación del señor J.J. Abrams que ha conseguido que millones de personas nos comamos la cabeza día tras día, temporada tras temporada con Perdidos, una serie llena de misterios, que se revelan con cuenta gotas, que ha enganchado a miles de personas con una sóla gran pregunta: ¿qué coño es esa isla?, y un montón de preguntas secundarias: ¿un oso polar? ¿una escotilla? ¿los otros? ¿están muertos? ¿en el purgatorio? ¿qué coño es la nube negra que se come a la gente?

Especulación tras especulación y unas ganas terribles por saber el final, desvelar los misterios, han hecho que la audiencia se trague por internet y con subtitulos, se compre todas las temporadas en internet, tolerando varios capítulos mediocres de esta serie, que no habríamos aceptado con otra. Pero una serie que ha sabido mantener a la gente en sus asientos, con buenos capítulos, en los que desvelaba un misterio y creaba tres más, y capítulos increibles, en los que te quedabas con la mandibula desencajada diciendo: ¡¡¡¡JOOOOOOOODDDDDEEEEEEERRRRRRR!!!
El marketing viral y la naturaleza humana, decidida a saberlo todo, y cotillear en todo. Nos interese o no.

jueves, 30 de agosto de 2007

La publicidad, ese extraño invento


En un blog compuesto en su mayoría por miembros de Comunicación Audiovisual y Periodismo, aunque abierto amistosa y diplomáticamente a la tercera escisión de la Licenciatura en Comunicación: Publicidad y Relaciones Públicas; este post puede parecerles ofensivo. Tal vez no aprecio en su medida el grado de esfuerzo y trabajo creativo que hay detrás de la creación de un anuncio. Pero seamos claro: aunque en una noticia, una película o un artículo, hayan trabajado un ejercito de profesionales de renombre; si son malos, son malos. Si son horribles, son horribles. Y si realmente son de risa, cuando su finalidad no es hacer reír, tenemos un problema.
Me gustaría hacer un histórico en los anuncios de pañales y productos de limpieza infantil. Todavía no he descubierto cuál es la razón para que un hipopótamo azul fuera la imagen que impulsaría las ventas de pañales. ¿Hay alguna razón para que identifiquemos un hipopótamo con un color tan impropio de su especie, con un mecanismo para que los niños que todavía no han aprendido a controlar sus procesos biológicos no vayan embarrando y remojando los suelos de nuestra casa, nuestra ropa recién limpiada, nuestros apreciados muebles, nuestras alfombras? ¿Al final la historia resolverá este anuncio como el primero de una larga serie de discriminaciones zoociales hacia el reino animal? La publicidad de productos infantiles están llenas de atrocidades, como un bebé de un año que mirando a cámara, hablaba sobre las increíbles propiedades del jabón Sanex con un movimiento de boca (dicen que digital) más siniestro que el del muñeco diabólico (“me deja la piel suave como el culito de un bebé”… ¡¡¡Vade retro Satanás!!! ¡¡¡Sal de él, tómame a mí!!! Bueno no… prefiero quedarme con una piel más áspera que el papel de lija que convertirme en la Semilla del diablo). [Seguiremos por este ámbito, pero otro día].
Siguiendo con las animaladas en la publicidad. Y es que los cándidos miembros de nuestra fauna se han convertido en el objetivo fácil de los anuncios. Víctimas impropias de ridiculizaciones, descalificaciones, improperios, y haciéndoles caer en una espiral de vicio y droga que acabe con su carrera profesional.
¿O no nos acordamos de ese pobre guepardo y toda su legión de criaturas a su servicio que se ponían ciegos con Schweppes? Agua con gas y un toque “salvaje” de limón. Básicamente dedicaron una campaña de años a provocar la aerofagia de leones, cocodrilos, monos, jirafas y el consabido guepardo, a base de cubatazos de gaseosa. Luego se demostraría que el metano emitido por los animales perjudicaba a la capa de ozono. Una verdad incómoda que hizo que los publicistas pasasen del “qué animales más cucos” a “los cabrones del cambio climático”.

¿O no nos acordamos de la dulce vaca que rie? Una sonrisa con más misterio que la de la Mona Lisa y que tantos ríos de tinta se ha desperdiciado en especulaciones hacia cuál puede ser el motivo para que un animal tan inexpresivo como una vaca pudiera lucir una sonrisa de oreja a oreja. Algo se comenta de un Miura que pasaba por allí, pero no tengo pruebas.
Y qué decir de las víctimas a costa de Kellogs: una adicción irremediable a los esteroides por parte de Frostie, el único tigre al que le gusta el baloncesto; a las pastillas de extasis en el caso de Smacks (¿habéis visto qué cara?); la adicción al chocolote del candido mono atleta de los Chococrispies, cuyo consumo le supuso la retirada y ruina del ámbito deportivo(peor destino tuvo el perro de Chocapic, visiblemente adicto al speed, que cada vez que se metía una sólo de sus cereales acababa alucinando y saltando hasta el cielo gritando como un poseso ‘Chocapiiiiiiiiiiiiiiiic’). El que mejor parado ha salido de toda esta historia ha sido el gallo de Cornflakes, pero a costa de un reciente cambio de imagen, para darle un look más juvenil, que ni “Cambio radical”.


Pero el último anuncio que he visto, ahí señores está el acabose. Un anuncio es machista, y se borra. Un anuncio es racista, y se borra. Un anuncio es una mierda, y la empresa rompe el contrato con la agencia de publicidad. Yo propongo que si un anuncio es zoocista, se promueva su cancelación, mediante la formación de la Asociación por la Dignidad en el Reino Animal [que luego podría escindirse en cebras unidas, una especie que es doblemente marginada, tanto por ser negras como por ser blancas… JAJAJAJAJAJA Chiste malo. Es mio, es mio]. Porque si todo comenzó con un hipopótamo que vendía pañales, sigue ahora con una rana que, a ritmo de batuka y rodeado de niños que se contonean al mismo compás, se limpia el culo con unas toallitas Candoo. ¿A dónde hemos llegado? ¿Es que no hemos aprendido nada? ¿Hemos variado nuestra cruel vertiente racista hacia una discriminación hacia los inocentes e iguales en derechos ante la ley, como son los animales, hasta el punto de denigrarles a limpiarse el culo ante una audiencia de millones, forzándole a poner una sonrisa de satisfacción y placer al restregarse la toallita entre las nalgas porque “me sé limpiar el culo solo, ¡qué limpio me lo dejo!”.

Es lo que pasa cuando el star-system de Hollywood hace creer falsamente a todos los animales que pueden llegar al éxito de “El Rey León” o ser actores clásicos, que rivalizan con Humprey Bogart e Ingrid Bergaman en ‘Casablanca’, tal y como las peazo de interpretaciones de “La Dama y el Vagabundo”.
Deleznable, señores. Deleznable.