viernes, 17 de agosto de 2007

quedada...


Hola, hola, hola...


Ya veis que esto comienza a ser un asiduo para mi, el meterme en este blog para saludar o comentar..¿y qué es lo que toca esta semana? Avisaros de una nueva juntada.. Esta juntada se propone para el fin de del 28 y 29 de septiembre en madrid, de todos aquellos que estamos en madrid, pero tambien se extiende para todos aquellos que tengan ganas de venirse a visitarnos...asi que yo voy avisando por si os apetece reservaros ese fin de y animaros... MI CASA ES VUESTRA CASA...


PD: Esta imagen que adjunto es la de la película BUENAS NOCHES SEÑOR MONSTRUO, creo que un clásico en muchas de nuestras pequeñas vidas... Una vez en la uni propusimos verla un grupo de nosotras, y hasta hace poco no me hice con ella, ahora está en mis manos y le rindo tributo..jeje...

martes, 14 de agosto de 2007

amarillo legendario

“Voy a matar a Moe… ¡¡¡iiiiiiihhhhh!!!”
“Cojo un muelle… lo tiro por el retrete… y ya son 75 muelles los que he tirado por el retrete”
“Ah, ah, ah, ah… otro stand, otros stand… ah, ah ah ah… otro staaaaaaaaaaaaaand”
“Quiero mi bo-cadillo. Quiero mi bo-cadillo”
Frases que han quedado en nuestro imaginario colectivo gracias a una serie conocida como ‘Los Simpsons’.


Al hilo del estreno de ‘Los Simpsons’ en el cine, ha surgido en mí la duda de si realmente es una buena película, verdaderamanente graciosa y merecedora del éxito que ha tenido. ¿Me ha gustado la película porque soy un fan de los Simpsons? No es posible saber si me hubiera gustado de no haber visto nunca un capítulo (cosa imposible teniendo en cuenta que Antena 3 lleva desde comienzos de los 90 emitiendo ininterrumpidamente la serie hasta el punto que hay capítulos que se han repetido cerca de 20 veces en todo este tiempo, incluso más). Hay que reconocerle el éxito a una serie que, a pesar de 19 años, sigue aferrando a la gente a su sofá para ver el capitulillo de turno. No sólo eso. Es una serie que ha conseguido que veamos por vigesima vez “¿Quién ha disparado al señor Burns?”, un capítulo que nos conocemos de memoria, y que nadie haga zapping.

Es una serie que a base de años y de evolución ha creado un pueblo entero, en el que cada habitante es un personaje diferente con una personalidad propia. Moe, un barman feo (pero Feo Feo), inseguro de sí mismo, agresivo, maleducado e incapaz de tener una conversación con una mujer. Barney, un alcohólico sin remedio cuya vida gira en torno a la cerveza y que se sorprende por las pequeñas cosas de la vida (como caerse de la silla y encontrar en el suelo una galletita salada). El señor Burns, un déspota egocéntrico y huraño carcamal de edad indeterminada, que mal gobierna una central nuclear al borde de la fusión constantemente y supervisada por Homer Simpsons (quien ha salvado del Holocausto a sus vecinos con la eficaz técnica del pito pito gorgorito). Ralph, el hijo del jefe Biggum, un niño borderline, que espeta comentarios que sólo el entiende, y cuyo amigo invisible es un duende escocés que le dice que queme casas. O Krusty el payaso, un artista de la televisión infantil que odia a los niños, es alcohólico, ludópata y vende su imagen para promocionar todo tipo de productos para niños que son menos seguros que los que nos vienen de China recubiertos de pintura tóxica.
Este párrafo que he escrito demuestra hasta qué punto ha marcado en mi vida esta serie. Y es que la llevo viendo desde que era un niño, la he seguido viendo en todo mi proceso evolutivo y seguiré viéndola mientras la sigan emitiendo.

Dicen por ahí que a los críticos les ha gustado, que a la gente que no veía la serie le ha gustado, y se está convirtiendo en el taquillazo del verano. Será buena peli. No lo sé. La diferencia está en que cuando la película terminó todo el mundo se levantó del asiento y salió. Y sólo unas diez personas, entre las cuales me incluyo, nos vimos todos los créditos, disfrutando de pequeños sketches sólo para los incondicionales (dice Homer: “Ha trabajado mucha gente en esta película, y lo único que nos piden es que memoricemos sus nombres”), terminando con el himno de Springfield (que como no existe, han plagiado la melodía de la Marsellesa cantando cómo han tenido que robar la Marsellesa para tener un himno en su ciudad).
Buena o mala, normalilla o cutrecilla, la verdad es que ‘Los Simpsons’ tiene una capacidad impresionante de crear iconos que siguen teniendo fuerza años después. Y está película ha creado uno más. El Spider-cerdo.


Algún día os contaré como un 6 de julio, San Fermín, se convirtió en el día de “Quiero mi bo-cadillo”, que desvarió en la versión inglesa “I want my sándwich”. También hubo proclamas como “Perras, al club”, pero eso es otra historia.
Ahora os lanzo una iniciativa: recordar en los comentarios la mayora cantidad posible de momentos de los simpsons, los que os hayan gustado más. Aquí os he dejado ya unos cuantos ejemplos.

jueves, 9 de agosto de 2007

Cantautor o Cantamañanas



El post con el que Vir nos ha obsequiado, refleja muy bien la gran verdad de la música: no por cantar con una guitarra eres un cantautor. Ser cantautor se ha convertido en una moda: el tio de la calle con un fondo romántico que escribe poesías cantadas en "lenguaje urbano" (lo que significa mezclar unos sonetos de García Lorca con las palabras "polla", "puta", "mierda" o "coño", de la siguiente manera 'volveran las putas golondrinas, oscuras como la mierda, a tocarme la polla... ¡¡¡por tu amooooooooorrrrrr!!!').
Sin embargo, Viky ha caído en una contradicción que me gustaría señalar antes de analizar mi propia visión de los cantautores y los cantamañanas.
Dice Vir que le pareció indignante escuchar a Aute dedicar una canción al onanismo pensando en Sharon Stone. Pero, ¿no es acaso lo mismo que hace ese tal Carlos Chaouen? ¿es que por ser viejo y artista, no puede hacer una canción sobre las pajas? He estado en un concierto de Chaouen (en el que tuve que hacer serios esfuerzos para no dormirme, y no es por faltar, fue tal cual). Este hombre despeluchado cantaba canciones con la frase introductoria de: "esta la compuse cuando me cascaba una paja", "esta la compuse cuando me fumaba un porro" o la completa "esta la compuse cuando me fumaba un porro... y me cascaba una paja... ¡¡¡sirenaaaaaa!!!". ¿Esta oda al onanismo es arte y lo de Aute es indignante? Me parece que ahí ha surgido más un rechazo visceral y muy propio de las reminiscencias de la cultura judeo-cristiana que, en mayor o menor medida, ha marcado nuestras vidas, por la cual la masturbación es algo indignante. Una reacción comprensible dado que el que reconoce que se hace una paja es un hombre de sesentaitantos, y no puedes dejar de imaginarte al bueno de Aute, con las chichillas flaccidas colgando, meneandosela con fuerza (pero con cuidado, que la espalda está mal), mientras gime: ¡oh, sharon! ¡sí! ¡Dámelo, Sharon!

Vuelvo al tema. Lo que pasa es que hoy en día cualquiera que haya compuesto cuatro versos en una servilleta de papel y le haya puesto música con cuatro acordes de guitarra, se cree un cantautor. "Como el gran Sabina", diría.
Veamos. Sabina decidió dedicarse a la música. Era lo que le gustaba, rompió con todo y se dedicó a su pasión. Tocaba en la calle las canciones que le componía, porque le gustaba componer. En sus comienzos, no creo que pasara por su cabeza grabar un disco y llegar al éxito al que ha llegado, y mucho menos pienso que se alabara a sí mismo (eso sí que es onanismo), diciéndose: "de puta madre, soy un cantautor". El cantaba en bares para un público que acabó reconociéndole, y así llegó donde hoy está.
El mundo está lleno ahora de presuntuosos con guitarra, imitadores de quienes fueron cantautores y no pretendían ser cantautores, que se les llena la boca con el calificativo 'cantautor' y mucho más con 'poeta urbano'. Les encanta ponerse esa etiqueta, y no se dan cuenta de que los que realmente son cantautores no tienen la necesidad de ponerse esas etiquetas. Porque no son ellos los que han inventado el término 'poeta urbano', sino las revistas de música a la hora de definir a una cantante que se lo ha ganado.
Por eso, cuando veo a un tio con una guitarra decir: "soy un cantautor, canto a la vida y al amor, porque el amor y el desamor son los sentimientos más intensos que existen en el mundo". O por el contrario van de duros: "soy un cantautor, la vida es una mierda, he recibido mogollón de palos y lo cuento tal cual, descarnadamente, porque no me gustan los maquillajes". ¡Eres un pedante con guitarra y un look de 'tirado de la calle' muy estudiado!
Cuando escucho a Quique González, me dan ganas de decirle: "¡Superalo, tu novia te dejó hace 5 años". E Ismael Serrano sigo diciendo que es un gran imitador de Serrat. Pero se creen sus composiciones. Cantan bien y de corazón. Son cantautores. Se han ganado la etiqueta de cantautores, la hayan pedido o no. Y que no me guste su música (en el caso de Ismael Serrano si me gusta, pero más la de Serrat), no es motivo para llamarles cantamañanas.
Me reservo el calificativo de cantamañanas para los pedantes sin inspiración, para los que dicen componer poesía de la calle porque no sabe hacer cuatro versos con rima, para los cantamañanas que se hacen los cantautores pensando en un disco y una carrera musical. Para los que creen que 'cantautor' es un producto. Algo que personas como Serrat, Sabina o Aute (si Virginia, Aute, digas lo que digas) han demostrado que no es así. El producto surgió después, y es una mala réplica.

martes, 7 de agosto de 2007

No siempre cantautores



Hoy comparto con vosotros una personal crítica musical sobre la sexta edición del Festival Luna Lunera, en Sos del Rey Católico (Zaragoza). Si a alguno os interesa el mundillo festivalero os lo recomiendo, sobre todo, por lo mágico del lugar, en la antigua lonja medieval, con aforo para 450 personas y, habitualmente, un cartelazo.
Entorno perfecto, temperatura suave para respirar en el fin de semana más caluroso del año, entrada regalada (por los pocos privilegios que ofrece nuestra profesión de vez en cuando)... Pero comienza el concierto. Sonido envolvente, intimidad, interacción entre artista y público... Ángel Petisme, cantautor aragonés calienta los motores a la espera del "gran" Aute. El público silba al unísono, da palmas, entona los estribillos y yo, me sorprendo gratamente ante el que para mí era un desconocido.
Llega el momento más esperado. Solo conozco "Al alba" de Aute, pero confío en que mi gusto por los cantautores hará que disfrute de la cita. Gran error. No más cantautores porque sí, nunca mais. Una canción en inglés, otra en francés, otra dedicada a Goya, Velazquez y Dalí, y lo que es peor, una oda a las pajas que un viejo verde pellejudo como él se hace pensando en Sharon Stone ("Oh Sharon mi piedra preciosa, la pasión se derrite en mi mano cuando estoy contigo, cuando entro en tí, pero sin ti"). Repugnante. Dos canciones más y abandonamos el recinto.
Entre canción y canción, y entre sorbo y sorbo de una finísima copa de vino, no podía faltar el cúmulo de intelectualidades pedantes del rollo "como dice ese gran poeta que ni su puta madre conoce..." o "yo que aprendí a escribir en inglés antes que en castellano" o "esos genios de la pintura a los que sólo yo les canto".
Para no volver.
Lo cual me demuestra que mi pasión por los cantautores no es tal, solo cantaurotes que cantan a la vida, a lo cotidiano, a lo que está al alcance de todo el mundo, porque a todo el mundo le ocurre alguna vez, pero no al cantautor de élite que hace alarde de su gran cultura de resaca continua en un municipio que no llega a los mil habitantes.

jueves, 2 de agosto de 2007

"El PARO" - ¡¡Qué maravilla!!!



Hace dos días llegué de interrail y me encuentro como todos los años en estas fechas con dudas existenciales. ¿De dónde vengo?¿A dónde voy?¿Qué me espera al otro lado del curriculum?

miércoles, 1 de agosto de 2007

Diálogos begins


Bueno tipos, como ya no os mando mails masivos, básicamente porque está este blog, he decidido retomar la saga de 'diálogos'. ¿Cómo se me ha ocurrido? Pues escuchando un diálogo que he querido compartir.
Os pongo en situación. 'El ala oeste de la Casa Blanca'. Una buena serie. Buena de entretenida. Buena de bien hecha. Buena de que te hace reir y también llorar. Y buena, porque hace pensar. Que hoy en día no hay muchas series que puedan decir eso. (Y si no que se lo digan al "genial" Dani 'Corso' Martín. ¡Increible interpretación!).
La sitación: el presidente (Martin Sheen) se ha reunido con locutores de programas de radio. Llega a la sala y comienza a dar un discurso, pero se traba porque está distraido. Una de las asistentes, una locutora de un programa de extrema derecha cristiana se ha quedado sentada. Y cito:

"- Me gusta su programa. Me gusta cuando dice cosas como que la homosexualidad es abominable.
- Yo no digo que la homosexualidad sea abominable, señor. Lo dice la Biblia.
- Si, cierto. En Levítico.
- 18-22
- ¡Capítulo y versículo! Quiero hacerle un par de preguntas aprovechando que está aquí. Me interesaría vender a mi hija como esclava, tal y como lo aprueba el Exodo: 21-7. Está en segundo de carrera, habla italiano fluidamente y quita la mesa cuando le toca. ¿Cuál cree que sería un buen precio? Mientras se lo piensa le haré otra pregunta. Mi jefe de gabinete, Leo McGarry, insiste en trabajar en domingo. El Éxodo dice que quien trabaje el séptimo día debe morir. ¿Estoy moralmente obligado a matarle yo mismo o debo llamar a la policía? Ahora una muy importante porque hay muchos fanáticos del deporte en la ciudad. Tocar la piel de un cerdo muerto le convierte a uno en impuro: Levítico 11-7. ¿Si prometen llevar guantes pueden los del Washington Reds seguir jugando al futbol? ¿Y los del Notredamme? ¿Y los del Westpoint? ¿Cree que debe reunirse todo el pueblo para apedrear a mi hermano John por plantar dos cosechas, una al lado de la otra? ¿Tengo que quemar a mi madre en una reunión familiar por llevar un vestido hecho de dos hilos diferentes? Piense en esas preguntas. ¡Ah, otra cosa! Puede que haya confundido esto con una de sus reuniones mensuales con estrechos de mente, pero cuando el presidente está de pié, nadie está sentado".

Ahí queda.

Las lecciones de José Luis

Hola, amigos, soy José Luis el Popero. Hoy inauguro esta sección sobre lecciones para la vida. Como este blog está frecuentado por estudiantes de Audiovisual, he decidido inaugurar mi sección con...

LA LECCIÓN 1: EL CORTO DE LOS KINO

Bien, ya sabeis a que me refiero. Afrontar el difícil proyecto de cuarto de carrera de elaborar una obra audiovisual... ¿os molan mis patillas? Cuando termine la lección, os las dejo chupar. Bueno... comencemos.

Lo importante para hacer el corto es saber qué clase de corto vamos a hacer. Actualmente, existen tres tipos.

TIPO 1: EL CORTO DRAMÁTICO

Suelen ser cortos protagonizados por señores con barba o, en su defecto, bigote. La temática suele girar en torno al vicio. Varios ejemplos:

a. Un señor con BARBA, con vicio al alcohol, monta un salón en medio del bosque.
b. Un señor con BIGOTE, con vicio al tabaco, salva a una drogadicta de una muerte segura.
c. Un señor con BARBA, con vicio al footing, va por ahí y casi le atropella un coche al final.
d. Una chica , con vicio a los "juguetitos" con la forma de la torre Effiel, se lo monta con un negro. El padre de la chica tenía BARBA.
e. ¿tenía BARBA el chico ese del corto de "las zapatillas"?... es que estaba afeitado, claro.

TIPO 2: EL CORTO DE RISA

Sus tramas son cómicas. For exampol:

a. Un tipo con un problema neuronal nervioso tiene una mano con vida propia.
b. Una señora gorda odia a su marido porque no le gustan los hombres G y, por lo tanto, no le encuentra el punto G... es que... mira que no gustarle los hombres G... es que es para matarlo, hombre.
c. Un súper héroe de barrio le monta un pollo a un funcionario nazi del INEM.
d. El chiste de "¿qué Tomás? Un vaso de vino". Un clásico del humor que nunca falla.

TIPO 3: CORTO TRAGICÓMICO

a. El de "que la suerte te acompañe, joven padagüan". Alterna momentos de risa, con momentos de llorar.

Y, no puede faltar, en los créditos del final aparecerán agradecimientos a Santi Exeverría y al Kaja Navarra. Los créditos también son el momento idóneo para poner bromas personales, como: "Martita, no te enfades, sólo lo hice una vez y fue sólo sexo". E incluso puedes poner en un recuadro las tomas falsas, como en las películas de Jacki Chan.